Pequeña antología poética de Antonio Pardal Rivas.

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Desamparo


Dedicado a los hijos que me han olvidado y abandonado en mi vejez. Que Dios los bendiga.

Confuso sufrimiento que te embarga
de triste soledad y desamparo
que impone el declinar de inmenso faro,
raíz de la negrura más amarga.

Si miras hacia atrás sientes la carga
del triste sentimiento de lo ignaro
de todo lo que diste. Y el reparo
de inútil andadura cruel y larga.

¡Inútil el camino pedregoso!
¡Inútil el amor que siempre diste!
¡Inútil la bondad de tu alma pura!

¿Por qué sientes terror a lo azaroso?
¿Por qué no hay recompensa a lo que hiciste,
quedándote al final tanta amargura…?

© Antonio Pardal Rivas

22-04-08

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Escalofrío


 

Latidos que revuelven mis entrañas
sintiendo que sus labios abandonan,
en noches que titilan las estrellas,
sin besos a una boca que la adora.

Olvido y desamparo que me ahoga
y lento, sutilmente, me destroza
al ver la cerrazón de una mirada
que quiere abandonar mi vida a solas.

Sé bien que tantos años ya pasados
borraron de su mente muchas cosas;
la gloria de caricias infinitas
y el ansia de besarme como loca.

El tiempo, cuando pasa no perdona
y amores inmortales de otras horas
al paso de los días y los años
acaban deshojados cual las rosas.

¡Maldito escalofrío el que me embarga
viviendo el acabarse de una historia!
¡Maldito es el olvido que nos mata
dejándonos tristezas y almas rotas…!

© Antonio Pardal Rivas

10-5-10

 

 

Olvido


 

El poeta también siente pena,
siente pena de su soledad.
Que a los hijos que un día lo olvidaron,
no puede olvidar.

Que poco cariño mostramos al padre
cuando aún está vivo.
Y como añoramos después, con los años,
al que ya se ha ido.

Como gime el humilde viejito
que en la vida todo lo entregó,
recordando a su prole querida
que ahora lo olvidó.

Esa oculta y callada tristeza
que sufren los viejos,
al ver que sus hijos queridos
se olvidan de ellos,

es quizás el dolor más profundo
que puede sentirse en la vida.
Es desgarro que al alma lacera,
con punzante herida.

¡Cuantas penas esconden las tumbas!
¡Qué amarguras por falta de amor!
¡Como ocultan a aquellos que quedan,
su extinto dolor!.

El poeta también siente pena,
siente pena de su soledad.
Que a los hijos que un día se fueron,
no puede olvidar…

© Antonio Pardal Rivas

Diciembre, 2005

Inanidad


Hoy me siento muy solo, aprisionado
por las garras de un triste desengaño.
Y deseo morir, pero no puedo.
Y no quiero vivir, mas aún existo
transido en el ardor de una locura
que rompe el corazón en mil pedazos.

Aún sigo malviviendo inutilmente
manteniendo encendida una pavesa
de amargura, dolor y hasta agonía,
recordando la dicha del pasado,
cuando alegre soñaba en el destino
con la vacua ilusión de lo ignorado.

¡Soledad insondable que me envuelve
en la pena del triste desencanto
de un lucero brillante en otro tiempo
que hoy lava mis mejillas con el llanto!
¡Oh, tristeza infinita de lo absurdo
viviendo en erial seco y oscuro!

Hoy me siento muy solo, y aterrado
al ver la vaciedad de mi existencia
pues quisiera dejar algo de mí
después de regresar a ningún lado.
Mas mis manos van llenas de carencias
y mi alma de cariños marchitados.

© Antonio Pardal Rivas.

09-07-08

QUISIERA…


 

Iría acumulando los minutos,
los días, las semanas y las horas,
que ahora desperdicio al no tenerte
y paso tristemente siempre a solas.

Haría con el tiempo un rebujito
colmado de momentos desolados,
desechos de una vida que no es vida,
carente del calor que dan tus brazos.

Y luego, cuando al fin marchase lejos,
al sitio donde ya no existe nada,
podría utilizar esos ahorros
besando con amor tu linda cara.

¡Son tantos los instantes que ahora pierdo
al no poder vivirlos junto a ti,
que siento que mi pecho se estremece
pues esta soledad ya no es vivir!

¡Quisiera aprovechar ahora que puedo
el tiempo tan escaso que me queda
libando la dulzura de tus labios
cual bálsamo que cure mi tristeza!

Mas sé que lo que quiero es imposible
y lloro silencioso en esta alcoba
con lágrimas que bañan la nostalgia
de un tiempo que mi pecho aún añora

© Antonio Pardal Rivas

15-01-08

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