Pequeña antología poética de Antonio Pardal Rivas.

Entradas etiquetadas como ‘hijo’

Corazón


 

Querido corazón, ya sé que estás cansado.
Ya llevas muchos años latiéndome en el pecho
y alguna vez llegaste a sentirte maltrecho,
bajando perezoso tu ritmo acompasado.

Sé que sufriste mucho en un tiempo pasado
cuando sentimos juntos tristezas y despecho,
al cruzar vacilantes aquel camino estrecho
que llegó algunas veces a dejarte parado.

Pero a pesar de todo, te ruego encarecido
que prosigas latiendo con tu mermado aliento
tan sólo un poco más del tiempo establecido.

Quisiera ver al hijo que aún lucha contra el viento
levantando sus alas en vuelo enardecido.
Por favor te lo pido: dame ese aplazamiento.

© Antonio Pardal Rivas

16-08-07

Anuncios

Mayo


 

Era un día de mayo. De un mayo florido,
en que de tomillos, juncales y sauces
se orillaba el río.

El sol calentaba potente y bravío
y la nieve blanca bajaba del monte
por escorrentíos.

Los verdes trigales, pasado ya el frío,
bailaban al ritmo de las amapolas
con dulces suspiros.

Era un día de mayo. De un mayo encendido
por el añilado de un hermoso cielo
de fondo infinito.

Cantaba el jilguero junto al estornino
en el más hermoso concierto escuchado
jamás por mi oído,

mientras el arroyo, entre los lentiscos,
bajaba del monte por suaves cañadas
y cauces umbríos.

Nunca olvidaré aquel día de mayo
en que, rodeado de tanta belleza,
lloré como un crío.

Nunca olvidaré aquel día maldito,
en que entre jazmines y aromas de rosas,
murió nuestro hijo.

© Antonio Pardal Rivas

11-05-08

HIJO


 

Protégeme hasta el fin de mi existencia
pues pronto habré de hallarme desvalido.
No olvides cuanto siempre te he querido
y cuida mis desgarros con paciencia.

Cercana al fin mi triste decadencia
mi cuerpo se marchita consumido,
temiéndole a un final, despavorido,
carente de tu amor y tu presencia.

Mi vida se ha quemado de quererte
envuelta por las llamas de este fuego
que abrasa mis entrañas solo al verte.

Ayúdame, hijo mío, te lo ruego,
que tiemblo de pensar sólo en perderte
y vivo ya carente de sosiego.

© Antonio Pardal Rivas

31-08-07

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: