Pequeña antología poética de Antonio Pardal Rivas.

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Tus manos


 

Manos que acarician tiernas
y que transmiten amor,
descubriendo la dulzura
que alberga tu corazón.

Manos que curan tristezas
y que me cubren de paz
al disfrutar sus caricias.
Manos llenas de bondad.

Manos que alivian las penas
que a veces siento en el pecho.
Con aroma de jazmines.
Con el frescor del helecho.

Son tus manos, mujer mía,
otro motivo de amarte
pués transmiten el cariño
que tú sola sabes darme.

Cuando tus dedos me rozan
siento una inmensa ternura,
pues tus manos son reflejo
de tu alma, límpia y pura…

No me canso de besar
tu aterciopelada palma
y la yema de tus dedos…
Es como besarte el alma…

Cuando acaricias mi cuerpo
como hacerlo tú bien sabes
siento que tus manos son
leves, como plumas de aves

Oh, mi tierna y dulce amada,
no me prives de tus manos
en mi hermoso atardecer…
Son como besos livianos…

© Antonio Pardal Rivas

Mayo-2004.

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Caricias


Quemaban los inmensos secarrales
cruzados por caminos que los años
dejaron en los riscos más extraños
de férvidos y ocultos arrabales.

Quemábanme cual soles estivales.
Con saña. Con pasión. Causando daños
mezclados con placeres aledaños
arúspices de extrañas bacanales.

El sádico, salaz y extraño fuego
que lengua tan voraz me producía
mataba lentamente mi sosiego.

Y envuelto por tan dulce brujería,
gozaba del ardiente y dulce espliego
sabiendo que en sus llamas moriría.

© Antonio Pardal Rivas

29-07-07

ÁNGELES HUMANOS -alejandrino-


Ya llega a tu regazo un halo interminable
de ternura infinita, lo mejor del humano.
Su más pura inocencia, su canto más lozano
ensalzando tu gloria que brilla insuperable.

Es la esencia más pura de un amor entrañable
que nunca pudo odiar y eleva a Ti su mano
buscando la caricia de un resplandor lejano
que sane la tristeza de un mal insoportable.

Es columna infinita, cantando con euforia,
la que busca el reposo de tu perenne Amor
llegando a tu regazo de inmarcesible gloria.

Son millones de almas, cargadas de candor,
que en el claustro materno, de forma perentoria,
fueron restituídas a Ti, Sumo Hacedor.

Antonio Pardal
17-12-07

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