Pequeña antología poética de Antonio Pardal Rivas.

Archivo para 9 octubre, 2011

Vejez.


Cuando veo esos ojos tan tristes.
Cuando observo esos pelos canosos y ralos.

Me pregunto,
¿Tú eres quien fuiste?
¿Que queda de ti?

Pero el alma, maldita, me engaña,
y dice, ladina, no creas al espejo, que miente,
pues tú sigues siendo el mismo de siempre,

aquel joven con ojos brillantes,
aquel hombre con pelo tupido y moreno,
con cuerpo muy erguido y mirar sereno.

Y vuelvo a mirarme al espejo,
y solo contemplo en el mismo
las ruinas de un pobre ser viejo.

¡Oh Dios de la vida y la muerte!
¿Quien es el que miente…?

¡Oh Ser infinito que el alma me diste!
¿Por qué la mantienes tan bella y hermosa,
y yo estoy tan triste?

¿Por qué no se aja mi alma igual que mi cuerpo?
¿Por qué soy tan viejo por fuera y tan joven por dentro…?

© Antonio Pardal Rivas.
Septiembre 2005.

La boira.


La boira grita muda del espanto
oyendo los rugidos de lo oculto
inane ante la muerte y lo insepulto
del alma que se ahoga en fiero llanto.

Y mientras allá lejos se oye el canto
de seres sin gargantas. Y el insulto
surgido del fragor y del tumulto
de huesos que no tienen camposanto.

La llaga va invadiendo la quebrada
y todo lo existente se estremece
al ver la sinrazón de su llegada.

El sol se va poniendo y anochece
con cruel oscuridad negra y cerrada
y mientras, el maligno, crece y crece…

© Antonio Pardal Rivas

17-06-07

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: