Pequeña antología poética de Antonio Pardal Rivas.

Archivo para 29 septiembre, 2011

Siguiriyas sevillanas.


¡Cuando te veo pasar
cimbreando tus caderas
no hago más que cavilar
si yo tu marío fuera!

Cuando te miro, mujer,
cómo mueves la cintura,
maldigo a este mal querer
que me llena de amargura.

Cuando pasas a mi lao
y me miran tus ojazos
me quedo como alelao
y me parto en mil peazos.

Ay, sevillana bonita,
sueño contigo a toas horas
que tienes una carita
preciosa como ella sola.

¡No me hagas padecé
lo que por ti estoy sufriendo,
desde el día en que te encontré
de pena me estoy muriendo…!

Ay, trianera preciosa
con esa larga melena,
que empalidece a las rosas
junto a tu cara morena…

¡Pena de está ya casao…!
¡Y de no ser tu marío…!
¡Pena de estar embrujao
por tu rumbo y tu tronío…!

¡Ay Soleá de mis sueños!
¡Que mas quitao el sentío,
y al pensar que tienes dueño,
me voy a tirar al río!

En homenaje al gran olvidado: Manuel Machado

© Antonio Pardal Rivas

Abril de 2005.

Hortensia.


Dedicada a mi querida esposa, Victoria.

Quisiera ser acebo silvestre de la sierra
o adelfa engalanada de blanquísimas flores,
inmerso en las hortensias de tus dulces amores
libando las semillas que tu cuerpo soterra.

Quisiera ser la yedra que a su tronco se aferra
gozando la ternura de abrazos seductores
envueltos por los trinos de dulces ruiseñores
guardianes del fanal que tu belleza encierra.

Quisiera degustar la savia de tu boca
forjada en entresijos de amores compartidos
cubiertos por raíces de pasión construídos.

Quisiera nos tapase una invisible toca
que al amor que nos une protegiese del daño,
resguardándolo siempre del mal y del engaño.

© Antonio Pardal Rivas.

10-05-08

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