Pequeña antología poética de Antonio Pardal Rivas.

Archivo para 20 enero, 2011

Al alba. Soneto dodecasílabo.


 

Al alba despierto buscándote a ti,
que plácida duermes tranquila en el lecho
y suave acaricio tu divino pecho
que guardas, oculto, sólo para mí.

Cuando abres tus ojos y dulce me besas,
me embrujas con sueños de tiernos amores
que saben a miel y huelen a flores,
quemando mi alma como mil pavesas.

La luz hechicera que el alba produce
me impulsa a abrazarte, divina mujer,
gozando en mi boca la miel de tus besos.

Es ese,  lo juro, el momento más dulce.
Cuando tu hermosura vuelvo a poseer
y siento tus labios de mis labios presos.

© Antonio Pardal Rivas

Enero, 2006

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Olvido


 

El poeta también siente pena,
siente pena de su soledad.
Que a los hijos que un día lo olvidaron,
no puede olvidar.

Que poco cariño mostramos al padre
cuando aún está vivo.
Y como añoramos después, con los años,
al que ya se ha ido.

Como gime el humilde viejito
que en la vida todo lo entregó,
recordando a su prole querida
que ahora lo olvidó.

Esa oculta y callada tristeza
que sufren los viejos,
al ver que sus hijos queridos
se olvidan de ellos,

es quizás el dolor más profundo
que puede sentirse en la vida.
Es desgarro que al alma lacera,
con punzante herida.

¡Cuantas penas esconden las tumbas!
¡Qué amarguras por falta de amor!
¡Como ocultan a aquellos que quedan,
su extinto dolor!.

El poeta también siente pena,
siente pena de su soledad.
Que a los hijos que un día se fueron,
no puede olvidar…

© Antonio Pardal Rivas

Diciembre, 2005

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