Pequeña antología poética de Antonio Pardal Rivas.

Archivo para julio, 2006

DILEMA


 

El frescor de la brisa que cabalga en las olas,
o el aroma hechicero del jazmín en los parques.
El gorjeo del ave cuando nace la aurora,
o la dicha infinita de tenerte y amarte.

El sabor de tus besos con regusto a frambuesa.
El fulgor de tus ojos, más ardientes que el fuego,
y la bella hermosura de tu faz de sirena,
que al sentirla a mi lado me aproxima a lo eterno.

Cuando se haya extinguido este “yo” que da vida
a la tierra y al mar, al amor y a lo bello.
¿Qué ser nuevo será quien dichoso perciba
la belleza que entraña contemplar todo esto?.

Es la arcana pregunta que me turba al quererte:
Si tu voz, y tu risa, y tu cuerpo y tu pelo,
tienen vida por sí, existiendo realmente,
o es un sueño fugaz que termina si muero.

Es dilema insoluble que me hunde en la duda,
pues no sé si mi “ego” es real o es un sueño…
Y me empuja, al final, a perder la cordura,
destrozando mi alma este inmenso misterio.

© Antonio Pardal Rivas

Julio, 2006

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MI ROSALEDA


Cruzando el desierto de una vida amarga,
no encontré el oasis de las aguas frescas.
Solo hallé el olvido y la pesada carga
de una inmensa pena.

Congoja de ver la senda acabarse
y al eden buscado oculto en la noche.
Angustia de ver la vida frustrarse,
envuelta en reproches.

¡Caminos andados regando mil rosas,
para que me diesen su aroma hechicero!
¡Caminos perdidos en tierra arenosa
de errado sendero!

Cruzando el desierto de una vacua vida
buscando con ansia ternura y amores,
jamás recibí palabras amigas,
ni rosas, ni flores.

Solo tú me diste, al fin de la senda,
cosecha repleta de hermosos colores…
Y hoy grito con fuerza: ¡Mereció la pena,
sufrir mis dolores…!

Muy tarde encontré mi jardín perdido…
¡Que oculta se hallaba la buena vereda…!
Mas hoy ya descanso, dichoso y querido,
en mi rosaleda…

Antonio Pardal

6-julio-2006

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