Pequeña antología poética de Antonio Pardal Rivas.

Archivo para marzo, 2006

ESPEJISMO


Aquí en mi rinconcito
aguardo muy tranquilo la llegada
del día que mis hados me tienen destinado
para volver, sin miedo,
a integrarme en la nada.

No siento odios ni penas,
ni tampoco alegrías.
Espero indiferente, con fatalismo inane
la llegada del turno que me ha sido asignado,
cuando se acerca el día…

Carezco de temores,
ni sufro de tristeza.
Tan sólo algunas veces, al recordar mi vida,
pienso en los viejos tiempos, lejanos y pasados,
y añoro su belleza.

Mas pronto me repongo
de esas debilidades
y borro de mi mente los hechos superados.
Los días que se fueron, casi sin darme cuenta,
y poco me dejaron.

Aguardo en mi rincón,
con supremo estoicismo,
sin que me falte nada, ni tampoco me sobre,
sin pensar en lo bueno, ni imaginar lo malo,
el fin del espejismo…

Y cuando llegue la hora
de cruzar el umbral
de la puerta ignorada,
lo haré tranquilamente…
Cogido de la mano que tierna y dulcemente
me ofrecerá mi amada.

Antonio Pardal

Marzo, 2006

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¡QUE PENA…!


Niña de los ojos negros,
la de los ojos gachones.
La que a mí me da la vida
mientras me mata de amores.

La de la trenza morena
y cara de blanca luna.
La que me quita las penas
y quiero como a ninguna.

La de la boca de fresa
con aliento de azucena.
La que me abrasa al mirarla
con cara de niña buena.

La que muestra la cintura
sobre su falda vaquera,
con inocencia de angel
cuando cimbrea las caderas.

La del piercin y el tatuaje
en ese sitio escondido
que sólo se ve en la playa
al quitarse su vestido.

Niña de piernas muy largas,
con senos duros y erguidos,
que se mueve como el junco
que nace junto a los rios.

¡Que pena, niña, que pena,
cuando mis ojos te miran,
poco a poco, despacito,
tu cara de niña buena…!

© Antonio Pardal Rivas

Marzo, 2006

¡¡QUE PARIDA…!!


Y alienado, río….

Y a veces hasta canto y parezco feliz…
Y escribo, arrogante, protervas poesías,
que a mí me se me figuran dechados de armonía…

Y sueño con bellezas infinitas.

Y busco tenazmente lo hermoso de la vida…
Pues es lugar común que la vida es muy bella.
¡Lo demuestran las flores, el mar y las estrellas…!

¿Y qué?

¿Qué le importa a mi dicha, de la alondra, el gorjeo?
¿Y una puesta de sol, a mí me aporta nada?
¿Y la luna en el cielo, me sirve de consuelo?

Mas sonrío, pues dicen
que en este triste mundo, hay que ser positivo.

Pero a veces pregunto,

¿Ser positivo, qué es?

¿Gozar en un entorno de males y penurias?
¿Decir que todo es bueno, aunque apeste a lujuria?
¿Ver guerras por doquier y, a pesar, seguir riendo?
¿Es acaso olvidar como sufre la gente?
¿No pensar en la infancia que muere lentamente?

Si esto es ser positivo, habré de seguir riendo,
e iré contando a todos que me siento feliz.
Aunque, triste, mi alma, gima y llore por dentro…

Pero quieranlo o no, allá, en lo más profundo,
si alguno repitiese que es hermosa la vida,
mi mente gritará con desprecio rotundo…

¡¡Que parida…!!

© Antonio Pardal Rivas.
Marzo, 2006

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