Otoño.
El viento, furioso, sobre el campo silba. Las hojas caducas desnudan al árbol. Las olas del mar, inmensas y altivas, horadan, con saña, los acantilados. Las blancas gaviotas vuelven a tornarse las únicas dueñas de las hueras playas, y allá, en lontananza, puede divisarse el plácido vuelo de una bella garza. La bruma recubre los [...]

























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