¡Quien pudiera!
¡Quién pudiera…! ¡Quién pudiera humedecer con lágrimas la cara…! ¡Cómo envidio al que lava sus ojos con el llanto! Yo no puedo… Mi llanto es interior, seco, rastrero, criminal. Mi llanto es especial. Me destroza el corazón cuando me embarga. Me hunde en recovecos abisales. Me macera el alma con su fuerza, produciéndome dolores [...]

























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